Cleopatra y el selfie

Copyright © Carmen Monje Solar

   ¡Cleopatra la reina! Nació un día del mes de enero del año 69 antes de Cristo, quien fue reconocida como una gobernante erudita por los escritores árabes antiguos. Un maléfico engendro de mujer hermosa y seductora que cautivó a dos de sus más insignes generales para hacerse con el poder, según la propaganda divulgada posteriormente por la Roma imperial… Varias versiones de la misma figura, muchas de las cuales fueron creadas por la misma Cleopatra y distribuidas astutamente entre sus “redes sociales”  ¡Una diosa negra! Era la imagen que usaba para los eventos ceremoniales, según lo atestigua la estatua de roca oscura en la que se muestra representando a Isis, la diosa venerada por los egipcios, sus súbditos. Como una reina de piel clara se representa en las esculturas cuyas facciones adoptan el estilo clásico propio de la Grecia Antigua con el que desde el trono de Egipto le hablaba a Roma y a sus generales… Y cuando se trataba de la imagen que debía aparecer en las monedas de su reino, sus facciones enfatizaban la mandíbula alargada heredada de su padre -el faraón Ptolomeo XII- con lo que demostraba su derecho a gobernarlo. El control de su apariencia e imagen pública, que variaba conforme variaban los asuntos que debía tratar y la audiencia receptora, es tal vez lo que le permitió gobernar durante casi dos décadas con prosperidad, paz e independencia política en aquellos años en los que se vivía bajo la continua amenaza expansionista de Roma… Y es ese control sobre su imagen pública lo que imprimió un haz de misterio que ha impedido conocer su apariencia real.  Lo cierto es que la necesidad de exaltar la propia personalidad, poniéndola como el centro de atención -egocentrismo- tal vez ha existido desde aquel momento en que el mono deviene en hombre, o como en este caso, en mujer… Visto así, no estamos inaugurando en el siglo XXI la era del egocentrismo, como se ha querido ver… Tal vez su masificación sea lo verdaderamente novedoso en la manipulación de la auto imagen y su divulgación a través de las redes sociales que se tienen al alcance. El Selfie -la fotografía hecha por la mano propia con un teléfono móvil- ha contribuido a esa masificación. La imagen que viaja por el espacio cibernético producto de una insospechada alquimia, sustituyendo a los lápices, a los pinceles y a los martillos con los que se labraba la dura piedra. Pero, al final de cuentas en realidad es el mismo ego ávido de proyección de todos los tiempos, que, provisto de semejante tecnología, ha dado vida a la nueva distracción -ocupación- del siglo XXI ¿Opina usted igual?.

 

Copyright©Karin van Groningen Chiriboga

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